Manuel Ángel Gámez
Manuel Ángel Gámez García

«Leer, ser, estar, vivir». Una vez leí que quien lee vive dos veces. Pero lo importante no es acumular vivencias sino sentirlas, que nos llenen. No se trata de una colección de imágenes, se trata de «imágenes» que nos hagan sentir que estamos vivos, que estamos presentes.

A veces un libro puede resultar farragoso, pesado. Pero hay veces que puede abrirnos a un nuevo horizonte. Y esa es la magia de los libros, que entren en nuestra mente para hacernos grata la visita. Y si esa visita es grata puede quedarse con nosotros para hacer nuestra vida «bonita».

La filosofía occidental tradicionalmente se ha considerado algo muy teórico. Pero gracias a ella hemos comprendido el mundo algo mejor al integrarla en nuestra existencia.

Y la filosofía oriental se ha centrado sobre todo en encontrar una razón para nuestro camino en esta vida, con sus luces y sus sombras.

Teoría y práctica, lectura y vivencia, son ambas necesarias. Cuando se lee y se reflexiona (si se termina con una sonrisa aún mejor) también se está viviendo.

Gracias por acompañarme en este camino. Om shanti. Manuel.

Biografía

Manuel Ángel Gámez García (Rute, Córdoba, España, abril de 1964) se dedica actualmente a la escritura y a la docencia del yoga.

Imparte sesiones de yoga en la localidad de Rute (Córdoba) desde el año 2012. Acreditado como instructor de yoga por la Junta de Andalucía, su formación se ha basado fundamentalmente en el Yoga de la Energía, según las enseñanzas del maestro Pierre Losa.

Asimismo, ha ejercido como profesor de Filosofía, Psicología, Ética y Ciudadanía en diferentes Institutos de Educación Secundaria, en Rute (Córdoba), Almuñécar (Granada), Valdepeñas (Ciudad Real), Aguilar de la Frontera (Córdoba), Almadén (Ciudad Real) y Tomelloso (Ciudad Real).

También colabora de modo habitual en la Revista «Bole», expresión del Grupo de Investigación del Yoga de la Energía en España.

Interesado desde su adolescencia por las cuestiones filosóficas tanto del mundo occidental como del oriental, este interés le ha llevado a realizar charlas sobre la filosofía oriental en distintos centros educativos, así como a escribir reflexiones para la vida basándose en su práctica como profesor de yoga y de filosofía.

Con anterioridad a la obra La sonrisa interior, ha publicado otros trabajos: El siglo XVIII. Un estudio multidisciplinar —como coautor— (Editorial Cultivalibros, 2010) y Tiempo de Filosofía(Editorial Santa Clara, 2012).

La obra La sonrisa interior ha alcanzado notable repercusión, estando disponible en la actualidad la tercera edición.

El autor también está presente en las redes sociales (Facebook e Instagram).

En la actualidad, el autor prepara su nueva obra En el bosque interior, cuya publicación está prevista para el último trimestre del año 2026.

Manuel Ángel Gámez García

La Sonrisa Interior

Reflexiones para la vida

Sinopsis

La sonrisa interior es un recurso del taoísmo consistente en utilizar nuestra propia energía interna para la curación o mejora de nuestra salud física y mental.

Para el taoísmo las emociones negativas (la rabia, la tristeza, la depresión, el miedo y las preocupaciones) son energías de baja calidad que nos provocan enfermedades crónicas y nos privan de nuestra fuerza vital al generar en nosotros bloqueos energéticos.

Según esta milenaria filosofía oriental, la conciencia interna producida por la sencilla, aunque poderosa, práctica de la Sonrisa Interior elimina de los órganos la energía negativa que nos bloquea para alimentar la totalidad del cuerpo con la energía positiva de la fuerza vital. Al igual que una sonrisa exterior sincera transmite energía positiva y alberga la capacidad de animar y curar, la Sonrisa Interior genera un elevado grado de energía que promueve una mejoría interior intensa, una relajación profunda, felicidad y longevidad. Sonreír a los órganos y agradecerles el trabajo que realizan ayuda a volver a despertar la inteligencia del cuerpo, la cual, una vez activada, puede disipar los desequilibrios emocionales y la falta de armonía interna antes de que aparezcan enfermedades que está en nuestras manos evitar o aminorar.

La sonrisa genera endorfinas (los neurotransmisores conocidos como la «droga natural de la felicidad») a quien la practica y muchas veces a quien la recibe. Estas sustancias químicas fluyen por la sangre cuando estamos relajados.

Los taoístas consideran a la glándula timo la sede del amor y de la fuerza vital. Para ellos, cuando practicamos la Sonrisa Interior, estamos proporcionando un beneficio a dicha glándula y eliminando las células «anormales».

Cuando nos habituamos a utilizar este recurso intercambiamos conocimiento y energía con todo nuestro organismo: sonriamos a cualquier zona donde sintamos tensión, a toda nuestra columna vertebral, a cualquier parte de nuestro cuerpo, a las sensaciones que aparecen y desaparecen. Sonriamos para relacionarnos mejor con nosotros mismos. Y también hacia fuera: a la Tierra, al Cielo, a la Luna, a las Estrellas, a las plantas, a los animales, a las personas. Practiquemos la meditación y hagámoslo con la Sonrisa Interior.

Símbolo del yin y el yang
Ilustración de una sonrisa
Formato
Tapa blanda
Idioma
Español
Precio
14,90 € + gastos de envío
Estado
Disponible — 3ª edición

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Libros

Portada del libro El siglo XVIII. Un estudio multidisciplinar

El Siglo XVIII. Un Estudio multidisciplinar

Manuel Ángel Gámez García (coautor)

No disponible actualmente. Agotada.

Reseña de la obra:

Esta obra —de la cual Manuel Ángel Gámez García es autor de los contenidos de Filosofía— constituye un estudio multidisciplinar realizado por profesores de distintas especialidades (historia, filosofía, literatura, música, matemáticas, física, química, biología y geología) de un período —el «Siglo de las Luces»—.

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Esta obra —de la cual Manuel Ángel Gámez García es autor de los contenidos de Filosofía— constituye un estudio multidisciplinar realizado por profesores de distintas especialidades (historia, filosofía, literatura, música, matemáticas, física, química, biología y geología) de un período —el «Siglo de las Luces»—. Este periodo ha dado lugar a muchos estudios pero no es fácil encontrar un trabajo que recopile tantos y tan variados enfoques, que van desde la filosofía hasta las ciencias naturales, pasando por la historia, la literatura, la música, la física y la química e, incluso, las matemáticas. Los distintos capítulos de esta obra constituyen estudios a los que podemos acceder con independencia unos de otros, dependiendo de nuestro interés o curiosidad, pero que es aconsejable leer en su totalidad. El siglo XVIII constituye un periodo de grandes transformaciones de todo tipo en las sociedades occidentales, transformaciones de carácter social, político, intelectual, moral, económico, científico, etc. De ahí que se haya llegado a decir de este siglo que Newton culminó lo que Copérnico y Kepler habían comenzado. Al fin y al cabo, el pensador Immanuel Kant estableció como lema de la Ilustración la expresión «Sapere Aude», ¡Atrévete a saber!

Portada del libro Tiempo de Filosofía

Tiempo de Filosofía

Manuel Ángel Gámez García

No disponible. Agotada.

Reseña de la obra:

Esta obra constituye un esfuerzo por aproximarse a las cuestiones filosóficas desde un planteamiento amplio, plural y abierto, que va desde la comparativa entre los saberes filosófico, religioso, mitológico, artístico y científico hasta la exposición del lenguaje lógico tal y como se entiende en la actualidad, como lógica matemática.

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Esta obra constituye un esfuerzo por aproximarse a las cuestiones filosóficas desde un planteamiento amplio, plural y abierto, que va desde la comparativa entre los saberes filosófico, religioso, mitológico, artístico y científico hasta la exposición del lenguaje lógico tal y como se entiende en la actualidad, como lógica matemática. En el curso de la obra, el autor plantea asuntos como la evolución humana, tanto en su vertiente biológica como cultural, así como los distintos modelos de Estado y la consideración del individuo como súbdito o ciudadano. Además, se plantean cuestiones relativas a la metafísica, como por ejemplo la existencia de Dios, la muerte, la diferencia entre apariencia y realidad, así como el sentido de la existencia humana. También se analiza la sociedad contemporánea en el modelo de la globalización y el problema del conocimiento. Se hacen, así mismo, algunas incursiones en planteamientos de origen oriental. La estructura de la obra hace que los distintos capítulos que la componen puedan ser leídos con independencia unos de otros, dependiendo de nuestros intereses o inquietudes.

Noticias

La sonrisa de tu bosque interior

Imagínate que estás en un bosque. Visualiza qué percibes en ese bosque, en tu bosque.

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Imagínate que estás en un bosque. Visualiza qué percibes en ese bosque, en tu bosque.

Un bosque es un ecosistema extenso en el cual podemos encontrar árboles, arbustos, flores, animales y seres de todo tipo, corrientes de agua, luces, sombras, filtros, sonidos, ruidos, sorpresas, etc.

Lo mismo ocurre en el "bosque" de nuestras vidas. También podemos encontrarnos de todo. Pero la clave está en cómo actuemos, en si decidimos desenvolvernos de una manera o de otra, con nuestras limitaciones pero también con nuestras capacidades, pues todos las tenemos, ya sean de un tipo u otro.

Y contando con el "bosque" de nuestra mente, tan enrevesado como las lianas, pero a la vez tan sencillo como una figura sencilla, como una imagen oscura a veces, diáfana en otras ocasiones.

Y así transcurre nuestra vida en el bosque, en el bosque de nuestra mente, en el bosque de nuestra vida, en nuestro bosque. Y comparte tu sonrisa con la sonrisa de tu mente y de tu vida, que es la sonrisa del bosque.

Y ya sabes, disfruta de tu vibración, sabiendo que siempre es mejor hacerlo con una sonrisa, la sonrisa de tu bosque interior. Y, si es posible, también con una sonrisa exterior.

Manuel Ángel Gámez García: En tu bosque interior

Próxima obra del autor:

En tu bosque interior

Publicación prevista para noviembre – diciembre 2026

En tu bosque interior — próxima obra del autor
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Reseña de la obra:

Esta obra constituye un viaje por nuestra propia vida a través de nuestra mente -nuestro bosque interior-, un viaje en el cual visitamos las emociones, los sentimientos, las vivencias a lo largo del sendero de nuestra existencia. Y todo ello a través de cien reflexiones de una página aproximada cada una. Estas reflexiones pueden ser consideradas también poesías, a través de las cuales podemos ir desgranando muchos de los aspectos que se nos presentan en este plano de la realidad. Así, elementos como la perseverancia, la tristeza y la alegría, el hilo rojo, los hemisferios cerebrales, los gunas, etc. están todos ellos presentes.

Al igual que en la obra anterior -La sonrisa interior-, el autor recurre a una estructura fácil, sencilla y amena, consistente en plantear un tema y a partir sugerir actuaciones para finalizar con una afirmación a modo de "mantra".

Imágenes

Artículos

El Desapego

De la mente egoíca a la presencia (pratyahara e intuición)

Hablar del «desapego» es hablar de un concepto compuesto y con muchas connotaciones. Si nos fijamos, este concepto está formado por tres elementos: des – ap – ego. Los dos primeros son prefijos cuyas implicaciones marcan el concepto «ego». «Des» es un prefijo de rechazo o negación; por su parte, «ap» nos indica «apoyo». Entonces, desde la etimología, «desapego» vendría a significar rechazo o negación del ego. Por su parte, la palabra ego proviene directamente del latín ego, que significa literalmente «yo». Y, además, a mi entender lo más importante: el ego es una creación de la mente. Esto último tiene importantes consecuencias pues afecta al concepto del «yo» como creación de la mente. Si consideramos que no soy mi mente, tampoco soy mi ego. Pero el ego, como gestor de la conciencia cotidiana gestiona mi relación con mi mundo exterior y con mi mundo interior.

Publicado en el n.º 28 de la 2ª etapa del BOLE

(Boletín de información del Grupo de Investigación del Yoga de la Energía en España)

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¿Qué pasa entonces si intento anular o arrinconar el «ego»? ¿Lo va a permitir mi mente? Probablemente no. ¿Es posible entonces el des-ap-ego? Probablemente no de un modo permanente o definitivo. Pero sí es posible actuar sobre el ego con las herramientas del Yoga y, en concreto, del Yoga de la Energía.

Lo primero que debemos considerar es la distinción entre «desapego» e «indiferencia». Esta última tan solo alude a una falta de interés por algo o alguien. Pero el «desapego» puede constituir un recurso muy potente, pues puede hacernos «ver» la realidad -tanto exterior como interior- de un modo diferente y completamente nuevo. Cabe aquí recordar la expresión: «Cambia tu forma de ver la realidad y cambiará tu realidad».

¿Qué nos dice Patañjali sobre el desapego? Patañjali, en el Yoga-Sutra II.3, nos habla de los cinco Kleshas -causas de sufrimiento-: avydya (ignorancia espiritual), asmita (egoísmo o sentido del yo), raga (apego o deseo), dvesha (aversión o rechazo) y abhinivesha (miedo a la muerte o al cambio). En el Sutra II.6, Patañjali explica que el ego surge cuando la consciencia pura (Purusha) se identifica erróneamente con los instrumentos materiales de la mente y el cuerpo. Nos creemos las etiquetas de nuestra mente (soy triste, soy exitoso, soy alto) y nos olvidamos de nuestra verdadera esencia. Asmita es la identificación, como si fueran uno mismo, del poder de ver (consciencia) con el poder de la mente (mente/cuerpo).

Pero veamos también qué nos aporta el Yoga de la Energía cuando hablamos del ego y de los «beneficios» del desapego. Y aquí podemos hablar de la actitud del espectador, de la mirada interior y de la respiración. La actitud del espectador debe comenzar con las palabras de Pierre Losa: «Situarse, centrarse, aceptarse». Esta expresión puede relacionarse con el «desapego» en tanto que la mente «actúa» fundamentalmente situándose en el pasado o en el futuro. «Situarse, centrarse, aceptarse» nos ubica en el presente. Y a partir de ahí ¿qué ocurre con el ego, con el apego y con el desapego? El apego es un anclaje hacia el pasado y una proyección hacia el futuro, todo ello creaciones de la mente. El desapego no se ancla y tampoco proyecta. Tan solo se sitúa en el presente. Y esto se relaciona con la definición del Yoga que Patañjali nos da en el Sutra I.2.: «Yogash chitta vritti nirodha» («El Yoga es la detención (o el cese) de las fluctuaciones de la mente»). Vritti (Las fluctuaciones) hace referencia a las olas, distracciones, pensamientos, juicios, recuerdos y modificaciones constantes a las que está sometida la mente. El desapego pretende precisamente evitar esas fluctuaciones y, como consecuencia alcanzar la calma de la mente; y, a partir de ahí, relegar la mente racional en beneficio de la intuición.

Por su parte, el recurso de la mirada interior también nos sitúa en el presente y nos aleja del pasado y del futuro, que, como ya hemos indicado, son creaciones de la mente. La mirada interior sólo es posible si previa y simultáneamente se ha establecido un estado de calma, pues el apego se caracteriza por la inquietud de la mente, por la necesidad de cambio y control de lo cotidiano como algo absorbente. Por el contrario, la mirada interior facilita el desapego en tanto que requiere de la calma indicada y de un estado de quietud y centramiento.

Con respecto a la respiración, tenemos que indicar que hay diferentes tipos, ritmos y prácticas respiratorias que pueden favorecer el desapego. Pero hay que destacar que, a diferencia de la mayoría de las respiraciones que se practican en el Yoga, hay una práctica que según nuestros maestros Roger Clerc y Pierre Losa no constituyen una práctica respiratoria propiamente dicha. Se trata del pranayama. Esta práctica, en sus distintas variantes, requiere un elevado nivel de estabilidad y de calma mental, algo que no encaja con el apego. De hecho, las fases de antar kumbhaka y bahya kumbhaka suponen en la práctica no sólo ni fundamentalmente fases de apnea respiratoria sino incluso fases -del aliento sutil- en los cuales la mente, aún estando presente, deja de fluctuar.

Cadenas rotas que se transforman en aves volando hacia un cielo al atardecer

Así mismo, y contando de nuevo con las aportaciones de Patañjali, tenemos que considerar lo que este autor plantea como los ocho pasos del Yoga pero centrándonos ahora en Pratyahara. «Prati» es una preposición que significa «en contra» o «fuera». «Pratyahara» significa literalmente «control de ahara» o «aumentar el dominio sobre las influencias externas». Prayahara es el quinto paso de los ocho del Yoga y se concentra en retirar los sentidos, la mente y la conciencia del contacto con los objetos externos para luego interiorizarse y dirigirlos hacia el alma. Es el arte de restringir los sentidos privándolos de lo que les alimenta, el mundo objetivo externo. Y es el mundo externo el que fundamentalmente -por intervención de la mente- alimenta el ego y el apego. De nuevo, y de un modo destacado, estamos considerando el recurso de la mirada interior, tan característico del Yoga de la Energía.

Pero aún nos quedan otros elementos a tener en cuenta en relación al tema del desapego. Uno de ellos es la intuición. Cabe recordar que la intuición no es, como se cree vulgarmente, equivalente a la premonición o a la adivinación del futuro. El filósofo griego Platón hablaba de la intuición como la manera de mirar que tiene «el ojo del alma». En cualquier caso, la intuición, que en el contexto del Yoga suele vincularse al chakra ajna, aparece cuando la mente cotidiana o inferior se «apaga». Y decimos se apaga para referirnos a que esta última queda en un segundo plano. La mente, como creadora del ego, no facilita el desapego sino todo lo contrario. Pero la intuición sí, dado que la intuición no juzga, no cuestiona, tan sólo «ve» de un modo directo y nuevo. Todo esto recuerda también a cuando Patañjali en el Sutra II.4. nos habla de que cuando el observador se identifica con las fluctuaciones de la mente caemos en la estrategia de asmita -el ego-.

Otro recurso para el desapego lo constituye también la meditación. Corresponde a la meditación, y es la fase en la que los pensamientos -y el tiempo- se detienen. Manteniendo la atención en dharana (séptimo paso del Yoga según Patañjali), la actividad de la mente -los pensamientos- se detiene, queda en un estado de «stand-by» y establece las condiciones para un conocimiento desapegado de la realidad.

Mi vivencia personal me dice que el ego, una vez creado por la mente, es indisoluble y forma parte inevitable de esta última. Pero también me dice que si aplicamos adecuadamente, con las técnicas correctas y con la constancia necesaria, las prácticas que nos ofrece el Yoga y, en concreto el Yoga de la Energía, podemos saborear los beneficios del desapego en una realidad de tantos apegos y tantos egos, incluidos los nuestros. En este sentido, considero que la práctica de la mirada interior facilita de un modo destacado el desapego y que constituye en cierto modo un recurso que conjuga buena parte de los elementos anteriormente propuestos.

Hemos planteado en este texto diferentes maneras de aproximarnos al desapego -mirada interior, pranayama, pratyahara, intuición, meditación-. Todas ellas tienen un aspecto en común: la presencia. La mente cotidiana es inquieta y tiende a la dispersión, al aquí y al allí, al antes y al después. Y en este constante proceso de fluctuación es donde el apego encuentra su «alimento». Frente a ello, en la presencia consciente, el ego queda desarmado y es donde el desapego encuentra todo su potencial, un potencial que nos abre las puertas para ver la realidad con unos ojos nuevos, los ojos del Ser, sin que ello suponga una ceguera frente a la realidad cotidiana.

Para terminar, tan solo nos queda ya recordar las sabias palabras de Swami Sivananda, cuando nos dice: «Más vale una onza de práctica que una tonelada de teoría», pues es la práctica la que nos lleva a la presencia. Om shanti.

Manos en silueta liberando una paloma hacia un cielo al atardecer

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Tu sonrisa interior

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